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EL MANANTIAL

 

 

 

 

 

 

-"En 1943, una rusa que hablaba inglés con un grueso acento eslavo revolucionó la idea que tenían los estadounidenses de sí mismos. Mediante esa poderosa arma que es la creación literaria, Ayn Rand, una inmigrante, les recordó que su nación había sido fundada sobre la base moral del individualismo y los indujo a volver a esas raíces, so pena de negarse a sí mismos. Desde entonces, al menos seis generaciones han redescubierto la idea de los Estados Unidos leyendo El Manantial y recitando de memoria el deslumbrante alegato final del arquitecto Howard Roark ante ese tribunal de justicia con el que la autora simbolizó el espíritu colectivista de nuestro tiempo.

 

Vargas Llosa

 

 

Ayn Rand, autora del guión de esta película y de la novela que dio origen a ambos, está considerada como una de las referencias del pensamiento liberal del siglo XX, sobre todo en su país de acogida, EEUU. En principio el carácter marcadamente ideológico de su obra no debería presentar mayor inconveniente de no ser porque en este caso la exposición de sus ideas consigue cubrir toda la estructura narrativa. Que una película implique una carga ideológica no la convierte automáticamente en política, pero este título carece de la entidad y la sutileza imprescindibles para remontar su carácter doctrinario: en efecto, cada monólogo es un discurso, cada frase un manifiesto. Y lo que es peor, el mensaje se repite de manera constante y sin variaciones que justifiquen tanta reiteración. Lo que encargaron a King Vidor, más que un guión, fue un grito político de altura, del que supo sacar en enorme partidos. Con semejantes cimientos resultaba difícil erigir una obra, más cuando Rand marcó el trabajo del director. Pero lo cierto es que a los defectos individuales de la guionista se sobrepusieron los aciertos de un equipo de incuestionable talento que fue capaz de capear el temporal demostrando su valía incluso sobre las carencias arguméntales. Entre los intérpretes, Cooper sabe convertirse en un ser de carne y hueso; la prueba es que casi logra convencernos de que su testarudez es integridad, su arrogancia altura de miras y su egoísmo cuestión de principios. Patricia Neal arranca con un registro dubitativo y sobreactuado, como es costumbre en la actriz, pero cobra aplomo a medida que avanza el metraje hasta lograr aguantar el tipo ante sus contrapartidas masculinas. Pero si hay un rey de la función ése es Raymond Massey, soberbio como el cínico mecenas del arquitecto, único papel de cierta enjundia y que se ve ayudado por la mordacidad de sus diálogos para huir del esquematismo. La dirección de Vidor en ocasiones posee exceso de énfasis a que era tan dado, pero en conjunto resulta brillante: memorable el encuentro en la cantera, en el que la tensión entre la pareja protagonista se plasma en un magistral juego de planos y encuadres en el que Cooper da réplica a la pose de superioridad de Neal, subrayada por el contrapicado a golpe de aplomo; y destacable también la despedida final en el despacho del director del periódico con ese plano general que subraya la soledad del que se sabe derrotado. Pero tales logros en lo formal hubieran resultado imposibles sin el concurso de la magistral fotografía de Burks, que convierte cada fotograma en un estudio de luces y contrastes sólidamente apoyado con la siempre sobresaliente de la  partitura de Steiner.

 

 

 

El Manantial es una de esas raras muestras de la buena novela liberal. Es una historia en la que el protagonista, Howard Roark, un arquitecto brillante, está dispuesto a arriesgarlo todo por defender su libertad.  De alguna manera, se trata de un alter ego de Ayn Rand, quien dedico su intensa y fecunda vida intelectual a combatir el colectivismo en cualquiera de sus múltiples variantes. El fundamento de El Manantial es el individualismo y el colectivismo en el alma humana. La obra se concentra en la vidas de los cinco principales personajes. El héroe, Howard Roark,  Un arquitecto intransigente que está completamente entregado firmemente, aun cuando de manera serena, a sus ideales, especialmente creyendo que ninguna persona debe jamás copiar el estilo de otra, sobre todo en el campo de la arquitectura. A lo largo de la novela todos los demás protagonistas en algún momento u otro, por diferentes razones y con distintos grados de énfasis le piden que renuncie a algunos de sus principios. Sin embargo Howard se mantiene incólume y no compromete su integridad. Un aspecto interesante e impactante de la personalidad de Howard es que, en contraste con las formas acostumbradas de los héroes típicos, no se lanza a explicar sus puntos de vista y por qué el mundo no es lugar justo por medio de largos y apasionados sermones y monólogos; todo lo contrario, Howard lo hace de forma desdeñosa, lacónica y altiva... Solo Cooper podía interpretarlo... Basada en la novela fue llevada al cine con el mismo título en 1949, la película fue dirigida por King Vidor... artesano de un cine de granes expectativas, y al que todo espectador interesa, como ejemplo SALOMÓN Y LA REINA DE SABA Y DUELO AL SOL.
 

Paradójicamente, el éxito de este equipo responsable constituye en sí mismo la refutación de las tesis ideológicas que nos plantea su guionista, y es lo que justifica el visionado de una obra que sobre mejores cimientos podría haber ganado mayor altura, aunque su elaboración es de gran obra clásica. Es una apología extrema del genio individual que se atrinchera en sus ideas ante la incomprensión de la masa "a la que nada debe", el discurso ultra-individualista que sostiene Rand en "El manantial" puede resumirse en estas líneas: “Los inventos materiales, comenzando por el uso de la piedra tallada como arma, que condujeron a la domesticación de animales y dieron al hombre fuego artificialmente producido, hasta llegar sucesivamente a los múltiples y asombrosos descubrimientos de nuestros días, permiten reconocer en el individuo al representante de todo este trabajo creador… Del mismo modo, el trabajo de elucubración puramente teórico, que escapa a toda medida, pero que sin embargo es condición inherente al la totalidad de los descubrimientos materiales, aparece también como producto exclusivo de un individuo. No es la masa quien inventa, no es la mayoría la que organiza o piensa; siempre es el individuo; es la personalidad la que gana la partida.

Aunque el texto nos recuerde vivamente el alegato con el que el arquitecto se defiende ante el tribunal que le juzga, la autoría de estas líneas no corresponde a Ayn Rand, sino a Adolf Hitler, concretamente a su “Mein Kampf”...“La personalidad y el concepto del estado nación”. Y es que Rand, tan liberal, tiene algunos compañeros de viaje "poco recomendables". En el magnifico plano final, podríamos imaginarnos perfectamente a una Riefenstahl cualquiera ascender a los cielos hacia su führer particular mientras éste la observa desde su elevado altar de supremo guía. Podríamos preguntarnos quién acarreaba los sacos de cemento para edificar el altar en cuestión. Así que seamos serios, que parece mentira que a estas alturas todavía haya personas que piensen que los rascacielos son cosa de un solo hombre. La película suma drama y romance. Desarrolla la historia de un profesional que se comporta de modo inflexible ante presiones personales, profesionales y económicas, encaminadas a obligarle a hacer concesiones a la mediocridad, el inmovilismo, el mal gusto y el capricho de los inversores. Exalta los valores del individualismo y de la lucha personal a favor de la integridad profesional y artística. Critica el colectivismo y sus diferentes formas de manifestarse y de imponerse políticamente y socialmente. Ayn Rand fue una defensora tenaz de los derechos y valores del individuo frente a la colectividad. Como guionista intervino en el rodaje del film con un grado de intransigencia. No aceptó ninguna modificación del texto y no quedó satisfecha del resultado. La novela tuvo gran difusión en EEUU en los últimos años de la segunda guerra mundial y notable aceptación entre los soldados norteamericanos que participaban en la contienda. La figura del protagonista está inspirado en el arquitecto Frank Lloyd Wright.

 

 

Al mismo tiempo la película desarrolla una tempestuosa, compleja y tórrida historia de amor, que aporta al relato una atractiva atmósfera de tensión sexual, que se erige en uno de los elementos protagonistas de la cinta. Se ve reforzada por el uso de símbolos fálicos: martillo automático de la compresora, rascacielos en forma de torre visto en planos contrapicados, sueños y escenas metafóricas. El primer encuentro de Dominique y Howard en las canteras a cielo abierto de granito gris de Connecticut, bajo la luz cegadora del sol de mediodía y el calor abrasador del verano, sirve de alegoría de las pasiones que se desencadenan entre los dos personajes. Un tercer factor a destacar es la impresionante visualidad que confiere al relato, con dos secuencias culminantes: el encuentro de los protagonistas en lo alto de la Price Tower. Las dos escenas son complementarias: en la primera Dominique está en un plano más elevado que el de Howard y en la segunda sucede lo contrario. Destaca la firmeza de carácter, la perseverancia, el sacrificio personal a favor de los propios ideales, la defensa de la innovación y la libertad artística, etc. Vista con los ojos actuales, resulta extraño la exaltación que propone el colosalísimo arquitectónico. En nuestro siglo XXI, casi todos los escenarios de Nueva York se presentan dotados de amplios ventanales acristalados abiertos a perspectivas grandiosas y elevadas sobre Manhattan. En definitiva, la película ofrece personalidades complejas y difíciles como la de Dominique Francon en las que se atisban conflictos interiores sin resolver o también como la del critico arquitectónico Ellsworth Toohey, paradigma del totalitarismo hitleriano transmitido a las masas. Pero estas ofertas se van diluyendo.... La duración media de una película no permite análisis psicológicos en profundidad. Aun así, el film mantiene un tono de calidad excelente, compensando la tormenta excesiva de ideas con un erotismo subyacente a lo largo del film. Tanto es así que Patricia Neal y Gary Cooper, no obstante la notoria diferencia de edad, lo llevaron más allá de los platós, hasta el punto que para ella, Cooper fue el "hombre de su vida", las chispas saltan hasta la gran pantalla y los simbolismos tipo taladradoras y rascacielos iban dirigidos a espectadores inteligentes en una sociedad celosa de la moral y las buenas costumbres....King Vidor, de forma magistral, obtiene, aun con todas las limitaciones de que disponía, una fantástica película...El atrevimiento creativo del protagonista, su genio vanguardista, la defensa de sus principios cueste lo que cueste, es lo que se apodera de nosotros como espectadores y nos cautiva ante la pantalla y eso es obra de un gran director. 0fadf

 

De Gary Cooper, qué puedo decir que no hayan dicho otros estudiosos del cine, es una figura única y lo demuestra con la escena del final. Confirmado hace unos años por la directora de cine Pilar Miró con su "Gary Cooper que estás en los cielos". Auténtica interpretación sobresaliente es la que hace Raymond Massey, magnífico actor que cualquiera puede recordar por su posterior y alabada intervención en "Al Este del edén", realizando en esta ocasión el papel de multimillonario pasional y despiadado que ante la vista de un hombre valiente, que lucha contra viento y marea de sus convicciones y creatividad individual, se apiada y vuelve aliado y protector de su causa. Siempre me apasionó este film, quizás porque soy muy amante y protector de mi individualidad. ¿Hay alguien que no lo sea? En el fondo todos somos individualistas por más que tratemos de enmascararlo haciéndonos pasar por bondadosos, por militantes de ideologías comunistas o por partidarios del pueblo y su colectivismo. Ésta es una de esas películas que, sin mostrar nada, pueden llegar a resultar un film deliberadamente erótico e incluso pornográfico. Y es ahí donde precisamente reside su fuerza: en sugerir, en lugar de ilustrar con todo lujo de detalles. En el cine, como en la vida, la tensión sexual es elemento indispensable. La esperanza de que la atracción física y psíquica entre dos personas se consume es uno de los elementos recurrentes en el cine y lo que hace que, en innumerables casos, la historia nos atrape...como es el caso de otra obra maestra del director King Vidor: "Gilda". En "El manantial", la tensión sexual es más que un mero recurso convencionalista, ya que llega a constituir uno de sus pilares arguméntales. Quizá los vigilantes de la moralidad de la época estuvieran dormidos o más relajados debido a la influencia de la cinematografía europea, entre otros factores; o quizá no tuvieran la inteligencia de ver lo que, aunque velado, resulta demasiado evidente hasta para los ojos más inocentes....La pareja protagonista sobrepasó la pantalla, también de forma tormentosa. Pero, en la vida real, Cooper y Neal no profundizaron más allá de la pasión, ya que Gary se decantó por volver a la vida familiar, junto a su esposa.

 

 

 

Viendo esta película, no puedo menos que entender por qué el cine norteamericano ha sido la mayor empresa manipuladora de emociones e ideas de toda la breve historia humana. Se debería construir una escuela, que tuviera una sala de cine donde se proyectarían, todas las tardes, filmes para estudiantes de distintas carreras. Los arquitectos, verían El Manantial, de King Vidor; los periodistas podrían elegir entre Ace in the Hole, de Billy Wilder, y Caballero sin Espada, de Frank Capra; los abogados, tendrían Anatomía de un asesinato, de Otto Preminger, y Doce hombres en sin piedad, de Sidney Lumet; los músicos, Todas las mañanas del Mundo y para críticos de cine, historiadores y amantes del mitos El crepúsculo de los Dioses....¿No seria como un milagro?...sabríamos lo que es el cine y seguiríamos viendo películas,. seguimos esperando que nos sorprendan los mismos ídolos de antaño, las mismas películas u otras, pero con idénticos mecanismos.

 

Excelente, magnifico, valeroso film. Maravillosa y emocionante película sobre los ideales del hombre. Es emocionante en todo momento, desplegando esa integridad excesiva del protagonista, esos amores torturados como precio al ideal perseguido, esos mafiosos de alto nivel intelectual pero de rastreras formas de comportamiento, esas miradas imposibles desde la distancia que marcan el inicio de un amor que perseguirá de manera trágica a los amantes, hasta que se deciden a vivirlo. Todo el film es una evidente declaración de principios sin tapujos ni disimulo de lo que nos va a contar.

 

-"La mujer asciende desde la tierra y se eleva hacia las alturas como los rascacielos, donde en lo alto, recortado el inmenso cielo, la está esperando el creador.... "su dios"-.

 

 

 

 

"El manantial" fué el primer film que vi de King Vidor, y me quedé deslumbrado, creo que se trata de una de las mejores películas de cine clásico de la historia del cine... se ha convertido en una de mis favoritas. Cada vez que veo "Ciudadano Kane", en mí se ha despertado la sensación de estar contemplando una gran obra, Welles no era clásico, pero debía ajustarse a los cánones establecidos por la industria, así pues actuaba de forma muy personal con el fin de poder dejar su estilo intacto. Pensaba que no volvería a ver ninguna sola crítica mordaz acerca de la influencia de la prensa en la vida norteamericana, y la misma como vehículo de control de las masas. "El manantial" me demostró todo lo contrario, elevó las expectativas ejercidas por Welles en su momento: si bien el principal acierto del film, sus diálogos y los personajes, excelentemente construidos....La dirección y la película en conjunto son de coloso... posee uno de los alegatos más poderosos hacia la libertad de expresión:

 

 "El manantial" es una obra maestra de visionado obligatorio para todo aquel que se considere cinéfilo, o que desea serlo, como así ha sido mi caso."

 

 

Mensaje de la película:

 

-" Nunca hay que abandonar nuestros ideales y en lo que creemos fielmente, perseverar ante las adversidades, es abrir camino hacia el éxito "-.

 

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