MATRIMONIO A LA ITALIANA

de

Vittorio de Sica

 

 

 

 

 

 

Brillante obra de Vittorio de Sica, que destaca por tratar sin tapujos acerca de temas tabú: las relaciones ilícitas entre personas solteras, la triste y precaria situación de las mujeres que se veían obligadas a prostituirse para sobrevivir, la maternidad sin estar casada... Pero uno de los rasgos que más me agradan es que la película no juzga ni condena, sólo nos muestra los hechos implicándonos vivamente en el desarrollo. Observamos el estilo de vida de una mujer que la sociedad consideraría como una mujer "no respetable", y de un hombre que es un tarambana y un cabeza ligera....Sin embargo no podemos condenarlos, e incluso acaban conquistándonos poco a poco con su escandalosa y frágil humanidad. Sophia Loren resplandece como pocas veces en su carrera, en un papel espléndido, lleno de fuerza, vigor, descaro, ternura, dureza, y sobre todo de lucha por conservar su dignidad como ser humano y como mujer. La confrontación entre ella y Marcello Mastroianni arranca chispas; la relación de esta pareja, marcada por los altibajos, las tormentas y la calma, el semiabandono de él... siempre está viajando y el anhelo de ella por que él se decida a casarse y convertirla en una señora respetable... Todas las vicisitudes van aconteciendo con agilidad y realismo, los diálogos son fluidos y naturales... Ella, es una mujer inteligente, que sólo conoció una juventud dura, aspira a llevar una vida honorable junto al hombre que ama, mientras que él lo que busca son los beneficios de tener una "esposa" en casa sin pasar por el altar. Estos distintos pareceres crearán muchos conflictos. Cuanto más avanza el film más nos va atrapando, alcanzando el cenit en la segunda mitad, aproximadamente. No es una película ideada para provocarnos el llanto o la risa fácil; tiene mezcla de drama y comedia, y nos conduce con ese estilo italiano peculiar que logra sorprendernos con su frescura y su falta de pudor. Vuelvo a repetir que Sophia está espléndida, sólo por verla en uno de sus mejores momentos como actriz ya merece la pena ver el film.

Matrimonio a la italiana fue un título de éxito de la época. Director y actores son los mejores ingredientes, con esa historia de un amor con mucho carácter, aumentando por ser una buena lección de vida, donde se refleja el machismo varonil de los italianos que neutralizan o mejor dicho, subordinan a la mujer italiana.

 

 

El guión, resulta interesante ver como evolucionan los personajes, de cómo el orgullo de ambos se enfrentará hasta ver quien es el que gana aunque en el fondo de todo se aman ciegamente a pesar de que ninguno lo quiere demostrar. Mastroianni representará al típico hombre que frecuenta prostíbulos, utiliza a las mujeres y no consiente que ninguna de ellas sea más inteligente que él, es el clásico macho rico....un don Juan; Sophia Loren representa a la mujer subordinada que se ha hecho a sí misma, esa mujer que en el silencio ha hecho las cosas porque no ha podido ser de otra manera, una mujer donde la mejor escuela que ha tenido ha sido la vida y los golpes de su amante, golpes que le han hecho ser avispada y zorra vieja, llegando a ser más inteligente que él; independientemente de que la madre tuviese el pasado que tuviese, ésta siempre querrá a sus hijos por igual; el machismo hace querer solamente al hijo que tiene su misma sangre. La película hace que amemos mas el cine, el neorrealismo italiano y las buenas comedias, como ésta que lleva consigo un buen mensaje. El final de la película es clave para ver el auténtico carácter de ambos, ella tiene tres hijos en aquella época en la que fue prostituta, uno de ellos con su eterno amante. Es analfabeta, pero al querer a sus hijos de la misma manera, sabe que en el momento en el que ella diga quien es el hijo del amante rico creará una serie de problemas entre los tres que hará crear un conflicto para siempre. El personaje de la madre lleva consigo un sentimiento instintivo pero sabio, como bien dice: he estado mendigueando todos estos veinte años. Es un film mas que extraordinario y sobre todo un buen reflejo de ese carácter italiano y de ese machismo que hasta hoy se sigue vivo. Tormentosa y pasional, Matrimonio a la italiana es una película que casi podemos definir “universal”, porque trata la temática amorosa concentrándose en las dinámicas  hombre-mujer y en el diferente enfoque que tenemos delante del matrimonio de una manera típica aunque especial. Esto porque el filme los sentimientos de odio y amor se alternan, mostrando al espectador que hay vínculos eternos aunque no lo creamos, porque aunque la pasión baje, siempre hay algo más que interfiere en la vida de dos personas, que va más allá del simple vínculo sentimental. Película de 1964 del director Vittorio de Sica, inspirada a una obra teatral del dramaturgo napolitano Eduardo De Filippo, titulada "Filomena Marturano", nombre y apellido de la protagonista de la obra. En la versión cinematográfica, una maravillosa Sophia Loren con su inseparable compañero de trabajo Marcello Mastroianni interpretan a una pareja compleja, retorcida, envenenada de pasión, pero manchada por el paso del tiempo y los engaños...Pero ambos extraordinarios como ha sido siempre habitual en todos los films que interpretaron.

 

Filomena, feliz y enamorada, piensa que Domenico es una especie de príncipe que la ha quitado de la calle por amor. Pero pronto se da cuenta de que sólo quería llevarla a casa para que se ocupara de las tareas domésticas y de su madre, tratándola como si fuera una camarera. Tras años de sufrimiento viendo a Domenico con otras mujeres, Filomena consigue casarse con él a través de un engaño y es entonces que el mismo Domenico conocerá algo que cambiará completamente su vida: sus hijos. En principio esta historia parece ser un torbellino de engaños y venganza, donde el amor no existe, son un hombre y una mujer que para conseguir sus intereses son capaces de todo, hasta que llega a sus vidas el amor propio, el orgullo o, más bien, la posibilidad de ser algo diferente. Filomena y Domenico se desean tanto cuanto se odian y el sentimiento que más sobresale es la piedad por dos seres humildes e incapaces de amar. Pero, tras risas y lágrimas, la crisis entre estos dos personajes es la clave para resolver todo lo que siempre se ha quedado escondido. La crisis en esta situación, de hecho, se entiende justo en su significado más concreto del término,  como una serie de cambios de una situación inestable. Estos cambios en realidad no suceden a lo largo del tiempo del filme, sino repentina y bruscamente, dando una vuelta completa a la historia y un intercambio entre marido y mujer. Desde el principio, el espectador está convencido que todo el hilo de la historia está en las manos de Domenico, cuyas acciones típicas de hombre infiel afectan a la relación entre los dos. Pero esto no es cierto, porque Filomena lleva otros hilos, los de la paciencia que antes o después explotarán en una crisis. El juego de risas y dolor que encontramos en la trama de esta película es el punto más alto e intenso de la historia. Y esta realidad está intensificada por la carga emocional de una inigualable Sophia, que interpreta un personaje con fuerza teatral digna de la obra en la que se ha basado el filme.

 

 

Es una obra sin edad y sin tiempo, es la historia de una relación entre dos personas y esto ya vale para que sea una crisis. Sí, porque el hecho de compartir una vida genera unos cambios y cada pareja es una crisis.

 

 

 

 

Este neo-realismo italiano muestra, muchas veces caricaturizada, la vida de los habitantes de Italia tras la II Guerra Mundial. Un país mediterráneo, machista, católico, conservador, ruidoso, caótico; en fin, parecido a España y muchas veces ese cine tiene unos puntos de encuentro muy reconocibles con el cine español de la época. Dejando las divagaciones, hay que destacar las interpretaciones de Marcello Mastroianni dando vida a un vividor con buen corazón; y, en especial, a Sophia Loren en su apogeo, como Filomena, una mujer que luchará para conseguir la dignidad y el bien para sus hijos, una mujer con carácter, rotunda en sus “formas”. Sólo con su actuación la cinta sube muchos enteros, sin Sophia cualquier film no tendría el alma que ella le pone a sus personajes. De Sica, sin llegar al nivel de trabajos previos, ofrece una labor sólida en conjunto, en un terreno que domina perfectamente. Buena fotografía y ambientación. La música es italiana para todos los sentidos, pero no por ello molesta. Solamente con esa toma de Sophia paseando por la acera de la calle, bajo la mirada lasciva de los hombres, merece la pena ver esta película... para mi, es una total obra neorrealista maestra. El final de la obra y de la película es bastante obvio: Domenico se reconoce responsable de sus hijos y se siente movido por el orgullo de padre. Lo mismo le pasa a Filomena: lo más importante para ella es dar una dignidad y una vida decente a sus hijos, el amor más grande de su vida, lo único que realmente tiene un peso y un significado. Así que se restablece el vínculo entre los dos personajes gracias al rol de padres que acaban de descubrir.

De Sica tenia resonancia internacional con Ayer, hoy y mañana y es en la estela de ese éxito, en la que reunió a Loren con Marcello Mastroianni- en donde planea convocarlos otra vez para un nuevo filme.... “Adelina” del film Ayer, hoy y mañana que fue escrito y adaptado por Eduardo De Filippo, de ahí que pensar en Filomena Marturano como siguiente proyecto -con producción de Carlo Ponti,  no fuera difícil para De Sica, que reunió a un cuarteto de guionistas para hacer la adaptación (Renato Castellani, Tonino Guerra, Leo Benvenuto y Piero de Barnardi). El título sería un homenaje a Divorcio a la italiana (Divorzio all’italiana, de Pietro Germi, donde también actúa Mastroianni. A partir de Los desconocidos de siempre, el cine italiano entra en una etapa diferente, alejada de las formas neorrealistas puras, para abrazar la llamada comedia all’italiana, donde el énfasis continua siendo social, pero enfocado desde una perspectiva ligera, satírica y humorística. Sus intenciones de denuncia persisten, pero sin el tono dramático y trágico de los títulos neorrealistas. El país vive un proceso de reconstrucción económica, social y política, y el cine va a reflejar ese optimismo a través de este “neorrealismo rosa”. Vittorio De Sica fue uno de los directores más emblemáticos del neorrealismo, pero para este, su vigésimo largometraje, ya tiene más que claro que su cine tiene que moverse hacia las nuevas corrientes comerciales, pero igualmente capaces de ser expresivas y sugerentes. Sophia Loren en su libro de memorias, Ayer, hoy y mañana, reconoce la labor del director en esta cinta al mencionar que De Sica “Ambientó esta hermosa historia, con sus monólogos y sus diálogos, en la calle, en los callejones, en el Vesubio. Llevó a Filomena a Agnano a ver las carreras de caballos, a la iglesia de la piazza del Gesù, y a la pastelería Soriano, tan real que la película parece desprender el olor a pasteles recién hechos. Coloreó la historia con imágenes, le dio movimiento, la hizo viajar a través del tiempo. Fuera del teatro, liberó a Filomena de los límites de su madurez y contó su juventud a través de largos flashbacks que la describen como una chiquilla de cabellos cortos, aterrorizada por la bombas que caen alrededor del casino y , más tarde, como a una joven belleza napolitana, alegre y explosiva.

 

 

 

 

Se hace referencia a la estructura narrativa de un filme que parece empezar por el final, pues esas secuencias iniciales van seguidas de un largo flashback contado desde la perspectiva del personaje de Mastroianni.... Sin embargo regresamos al tiempo presente, avanzamos y luego nos embarcamos en otro flashback, más breve, ahora desde el punto de vista de Filomena . Después la historia continúa avanzando en el presente un tramo más, hasta culminar ¿Y de que historia trata Matrimonio a la italiana? De la difícil y muy larga relación entre un hombre de negocios, Domenico, que conoce durante la Segunda Guerra Mundial a una joven prostituta napolitana a la que va a convertir en su amante y en su compañera de vida y de negocios a lo largo de más de dos décadas. Es complejo el lazo que los une; él no siente ninguna obligación hacia ella: entra y sale de su vida, sabiendo que siempre la va a encontrar disponible en el prostíbulo y luego en su casa; mientras tanto ella se hace más dependiente de él y le tolera las humillaciones derivadas de su condición. Él la quiere tener cerca, pero no desea que lo relacionen con ella, avergonzado de sus orígenes; ella quiere casarse, quiere ser respetada, que él deje de utilizarla. Siempre me pregunté porque siendo Filomena una mujer tan hermosa y temperamental se aguantaba tal situación, porque accedía a ser humillada y tratada sin deferencia alguna por un hombre ególatra que se aprovechaba a toda hora de su posición dominante. ¿Era acaso el amor puro que todo lo tolera y todo lo perdona?. Según lo que he narrado Matrimonio a la italiana no parece una comedia, sino un drama que enfrenta a dos clases sociales y que habla de la curiosa connivencia de la sociedad italiana frente a la prostitución y al concubinato en general: hacían uso de una doble moral que permitía que el hombre utilizara los servicios sexuales de una mujer, pero que no veía con buenos ojos que se relacionara con esa misma mujer más allá de los ámbitos privados o secretos. Sin embargo De Sica y sus guionistas se encargaron de dotar al filme de un tono de farsa, que se sirve del proverbial histrionismo italiano para conseguir un efecto cómico que sublima la crítica social del relato. El largometraje fue nominado al premio Óscar a mejor película en lengua extranjera y Sophia fue candidata a mejor actriz principal. Considerada por la crítica como la obra maestra de Vittorio de Sicca, la cinta refleja con toques de ironía y comedia, a la sociedad italiana de los años 60, cuando sufría los estragos de la Segunda Guerra Mundial.

 

¡Yo no soy italiana, soy napolitana! ¡Es otra cosa!

-Sophia Loren.

 

Vittorio De Sica es el director y maestro de esta comedia de enredo, que en su segundo tramo se torna en un film más profundo de lo que pudiera parecer en su comienzo. El cineasta italiano que se pasó al mundo del cine tras fundar su propia compañía de teatro, es director de obras tan notables como 'Ladrón de bicicletas', 'Milagro en Milán' o 'Los Girasoles' y fue galardonado con cuatro Oscars de la Academia todos ellos con películas en habla no inglesa. Matrimonio a la italiana es una sencilla y eficaz manera de introducirse en la obra del director. A través de la sonrisa que nos proporcionan unos personajes arquetípicos, conseguimos la suficiente información para conocer la peculiar forma de ser del pueblo italiano. Un encendido carácter que tanto contrasta con los vecinos del norte de Europa. Puro genio mediterráneo, que emparenta de alguna manera a todos los países sureños del viejo continente. Con muchos tópicos, también es cierto, pero que encierran también bastantes verdades. La llegada a la prostitución y la difícil salida de la misma están presentes como una sombra alargada intoxicando tanto la vida de Filomena que la ejercía, como la de Domenico que la frecuentaba. En cierto momento, ambos coinciden en que ninguno es mejor que el otro y aunque se intentan comprender, el lugar donde se conocieron pesa demasiado en sus atribuladas vidas. Pero ante todo, la película nunca deja de ser una comedia que proporciona momentos de hilaridad con la relación de amor/odio y los múltiples engaños que se producen entre la pareja protagonista. Hay una escena magistral en la que Filomena tiene que firmar unos documentos y las dimensiones de sus letras tan grandes, que provocan a la vez risa y ternura. Quizás esta sea la secuencia más conocida de la película, quedando como dicho: "tardas más en firmar que Filomena Marturano". Es cierto la cinta tiene tendencia a exagerar los estereotipos de los personajes representados, pero precisamente ahí es donde contiene la gracia y la chispa necesaria para conectar con el espectador. Vittorio De Sica es consciente en todo momento que se está alejando de su corriente predilecta que es el neorrealismo y trata de mostrar un cine para más amplio espectro de público. No obstante, algunos momentos de la producción devienen en una segunda lectura, en situaciones verdaderamente sobrecogedoras a las que es sometida Filomena en su intento por reconducir su vida. Su anterior etapa como prostituta, marcará todo el camino de la relación con Domenico.

 

La música y la fotografía también se dejan llevar por la exuberancia de la historia. Colores fuertes, acompañados por una banda sonora melodiosa y pegadiza, acaban de componer el plan que de antemano había trazado con empeño el cineasta. Me gusta que Matrimonio a la italiana no sea enteramente comedia, como el título podría dar a entender. O, más bien, es una comedia tiene tintes de drama o viceversa. En contraposición, claro está a divorcio a la italiana, comedia total. En el caso de las películas de De Sica es complicado determinar y hasta dónde abarca una y otra. El caso es que el carácter predominante de drama, romántico para ser más concretos, calzaba a la perfección al dúo protagonista Mastroianni-Loren, una pareja tan aceptable en el amor como el amor-odio. No es que fueran los dos enamorados ejemplares,  tampoco era la primera vez que se tiraban los tejos y los insultos. Se nota que es una historia bien elaborada y estudiada, con sus constantes flashbacks explicativos. La Loren de señora, Marcelo en su sempiterno papel de querencia múltiple por más de una mujer. El monógamo imposible. De Sica lo sabe y juega a probarle. Al pasar los años, desde que el personaje de Marcelo conoce a la joven prostituta, aparece descendencia. Lo que no ha cambiado, tras años sin verse, es el ¿te amo o te odio? Me parece de las grandes de De Sica. En su etapa post-neorrealista prevalecen las comedias-dramas románticas. Se postula como un sentimental, pero no de emociones humanas o sociales, sino de amores, pero lo que no quiere bajo ningún concepto es que sean romanticismos fáciles; al contrario, cuantos más obstáculos y más se contradigan los personajes, Marcelo, sobre todo, mejor serán los resultados. Por eso son tan trágicos esos besos, Dios santo, que más parecen un atropello que un acto de amor; atropellos arrebatadores que para nada garantizan una reconciliación o un final feliz. Todo lo contrario, suponen la aceptación de que “no puedo vivir sin ti”, y también a la vez te recuerdan que en la intensidad o violencia del beso se encuentra el “por eso hemos estado separados todos estos años”.

 

 

 

 

Gran película italiana, con una trama simpática y a la vez cruda que atrae como un imán. La pareja cinematográfica Loren-Mastroianni despegan todo su talento cómico, como no podía ser menos, hablamos de dos mitos italianos de excelente factura interpretativa...La historia de una mujer enamorada de un hombre que le corresponde, sólo que él no lo sabe. Yo desde que empezó la película hasta que acabó estuve partiéndome de risa, la historia es buenísima con unas actuaciones tan intencionalmente exageradas que parecen personajes de teatro al estilo Lina Morgan en "El último tranvía". Entre los mil rostros de Mastroianni y los complots que le arma Sophia con el resto de los personajes, hacen una historia con unas situaciones increíbles e imposibles de no explotar. Los personajes que entran y salen uno detrás de otro: el cura, la señora que limpia la casa, el monaguillo... etc y en medio el Marcello agobiado y desesperado sin entender nada, es lo mejor de todo. De esta manera Sophia demuestra una vez más su versatilidad, tanto de drama como de comedia, ya que si nos fijamos bien podemos ver en su personaje una fragilidad y un sufrimiento profundo, derivado del egoísmo de su galán, pero que, gracias a su inteligencia, le meterá en cintura. El marco queda muy bien registrado por Vittorio de Sica, tanto el político como los más privados dentro de la casa. Los diálogos son buenísimos . En resumen, sin duda os la recomiendo, porque yo la he visto cincuenta veces y no me canso, hasta me acuerdo de alguna frase "¡ Ay que ver, Filomena, el trabajo que te cuesta escribir!". El estereotipo matrimonial que el cine italiano ha dejado en la retina de los espectadores no deja de ser una sucesión de "hoy te deseo más que ayer pero mañana te odiaré", en una sucesión de gritos, reproches tragicómicos y, en la mayoría de los casos, reconciliación pasional.

 

Una Nápoles derruida durante la II Guerra Mundial, es el escenario donde una joven llamada Filomena conoce al amor de su vida, Doménico, aunque ambos, están destinados a tener encuentros y desencuentros conforme el propio país se reconstruya, teniendo también otros affaires entre medias. Estructurada a modo de eficaces flasbacks como ya han dejado buena constancia otras críticas de esta película aquí presentadas, la obra es un agradable alto en el camino, una historia de amor que demuestra la máxima de "tierna no tiene que ser palabra sinónima de empalagosa", fresca, abierta sexualmente (mucho más de lo que por ejemplo se permitía en nuestro cine, hubiera sido imposible poner a una de las mejores actrices nacionales del momento de prostituta y es más, que ésta hubiera aceptado) y con lecciones sentimentales de las buenas, sigue siendo una verdadera joya del cine europeo. En conclusión, una historia verdaderamente grande y que en esta reverberación es donde encuentra todas sus virtudes pero también algunos de sus defectos. Un canto a una forma de ser y de estar que ninguna otra cinematografía como la italiana ha conseguido igualar. En un orden de mayor altura cinematográfica nos encontramos con obras de Federico Fellini, Luchino Visconti o el propio De Sica que han marcado hitos en la historia del cine mundial. Pero por el momento y como decía anteriormente, 'Matrimonio a la italiana' puede ser una buena, ágil y frugal manera de introducirse en la cinematografía del país transalpino para aquellos que aún no lo hayan hecho. Tragicomedia bien armada que mucho tiene que enseñar a las comedias que se facturan hoy en día. De las posibles lecturas que se pueden hacer de este largo, me han llamado mucho la atención dos aspectos, en primer lugar las posturas morales del largo, muy novedosas y avanzadas para su época, y el sentido del humor autocrítico que destila toda la producción. Es muy sano saber reírse de uno mismo y poder desmontar los propios mitos para no caer en las garras de un nacionalismo cerril y excluyente, en este caso, Matrimonio all'italiana es un ejercicio de reconstrucción de la propia identidad... Son esas escenas, las que ocupan los primeros minutos del metraje, las que ocupan, para mí, un lugar en este mundo del cine. Son esas mismas las que han hecho de esta comedia un paradigma de este estilo italiano tan usado en esos años.

El otro aspecto es más sorprendente, la apertura a otros tipos de unión familiar es un aspecto muy reciente y sólo dentro de algunas sociedades, que en el año 1.965 esta película fuera elegida como candidata al óscar no deja de ser sorprendente. El concubinato en el que vive la pareja principal adornada por los hijos que rodean el asunto y que juegan un papel importante en la trama es, a todas luces, moderno en forma y fondo.

 

 

 

 

Sophia Loren en uno de sus grandes papeles, un esplendor que bien sirve para ofrecer un rostro juvenil o la belleza de la madurez. Su actuación es mas que poderosa y llena la pantalla en la última media hora de película, con una actuación soberbia. Marcello Mastroianni parece haber sido hecho para estos papeles de egoísta y despreocupado que seduce por sus encantos y por la tierna maldad que destila, por su falta de madurez,  por su compromiso con la vida y lo vital. Estos personajes están hechos para Marcello y ello le ha encumbrado a los altares de la comedia, como bien se lo merece.

 

1965:

Nominada al Óscar: Mejor película de habla no inglesa

1964:

 Nominada al Oscar: Mejor actriz (Sophia Loren)

1964:

 Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa. 3 nominaciones

1964:

 Premios David di Donatello: Mejor director, actor, actriz y productor

 

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